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Ansiedad

Muchas veces nos acostumbramos a vivir con una serie de sensaciones y síntomas pensando que no hay otra manera de hacerlo. Hay personas que se preocupan por todo excesivamente, están siempre apresuradas, inquietas, nerviosas, temiendo el futuro, creyéndose incapaces de conseguir sus objetivos. Dicen: yo soy así, esa es mi personalidad. Pero nadie es así, sino que está así. Es la enfermedad la que le hace estar así. En este caso, la ansiedad. Y si tratamos este padecimiento, podremos vivir más felices y tener mejor calidad de vida. Numerosas personas lo padecen y son frecuente motivo de consulta. Muchas veces se manifiesta con la típica crisis de ansiedad: el corazón late muy deprisa (taquicardia), se suda intensamente, se respira muy rápido (taquipnea), hay temblores, se siente una opresión en el pecho y todo esto va acompañado de una sensación de que uno se va a volver loco o va a morir. Si usted ha tenido estos síntomas, ha tenido un ataque de angustia o ansiedad. Pero a veces la ansiedad se manifiesta de una manera menos aguda y más difícilmente reconocible, con trastornos psicosomáticos, como una diarrea crónica o vértigo o arritmias o crisis periódicas similares al asma o dolores musculares generalizados y crónicos, etc.

          Si usted tiene alguno de estos síntomas corporales, se puede beneficiar de un tratamiento de la ansiedad
         
   •Crisis: opresión en el pecho, palpitaciones, respiración acelerada, temblores, sudoración, adormecimiento de manos, pies, boca o lengua.
 
   •Síntomas crónicos: diarrea, dolores musculares generalizados, algunos tipos de vértigo, algunas arritmias.
 


Si usted se reconoce en alguno de estos rasgos, probablemente tenga un TAG (trastornode ansiedad generalizado): 

  • Preocupación excesiva e infundada por la salud de los familiares y tendencia a una interpretación pesimista del más pequeño síntoma. Por ejemplo: frente a un resfriado de un familiar, se piensa en la posibilidad más grave, como que tenga una neumonía y pueda fallecer por ello. Se magnifican los problemas y hay una tendencia a una visión catastrófica del futuro.
  • Tendencia exagerada al control de todas las situaciones, incluso las actividades más triviales. Se intenta prever cualquier posibilidad, no se deja nada al azar, no se toleran los cambios de planes preestablecidos, reaccionando con frustración cuando no se logra lo programado.
  • Hiperatención, un estado constante de alerta, como si un peligro acechara, molesta cualquier ruido, se está muy susceptible e irritable. Si las cosas van bien, uno se hace la pregunta ¿cuándo se va a acabar esto? ¿cuándo va a venir la catástrofe?
  • Alteración en el sueño.
  • Se pueden asociar a este estado de ansiedad miedos y fobias, como la agorafobia o miedo a los espacios abiertos, fobia a los transportes o lugares cerrados (aviones, centros comerciales, metro, ascensores…), o una hipocondría: preocupación por la propia salud.
  • En ocasiones, se bebe o acude al consumo de drogas para paliar esa ansiedad, como si fueran una medicina. Si tratamos la ansiedad, haremos desaparecer la adicción.
  • Puede haber asociados trastornos sexuales como la eyaculación precoz, que también mejoran mucho al tratar la ansiedad.

                                      Si usted tiene 3 o más de estos rasgos puede beneficiarse de un tratamiento para la ansiedad                                                    
   •Insomnio
 
   •Preocupaciones constantes
 
   •Visión pesimista del futuro
 
       •Poca confianza en sus capacidades
 
   •Estado permanente de alerta
 
   •Tendencia al control excesivo
 
   •Miedo a enfermar
 
  •Temor a que enfermen sus familiares  

   
El enfoque multidisciplinar de la MedicinaIntegrativa, te ayuda a producir salud. 

En los trastornos de ansiedad o angustia son beneficiosos la nutrición y alimentación correcta, el ejercicio físico adecuado, la suplementación ortomolecular, la buena detoxificación hepática, pero la clave está en tratar la causa de nuestro malestar.
Los tratamientos convencionales: las benzodiacepinas, utilizadas generalmente en el tratamiento de la ansiedad, pueden producir, por un lado, una sedación excesiva que puede interferir en las actividades diarias y en el rendimiento laboral, y por otro lado, la posibilidad de desarrollar dependencia y síndrome de abstinencia si se interrumpe su consumo de manera brusca. Además, no tratan el conflicto que produce la ansiedad. Son un tratamiento sintomático, pero no tratan la causa. Por eso en CMI te ofrecemos otras opciones que abarcan todos los aspectos que una persona posee. La dieta antiinflamatoria es importante. Las modificaciones corporales afectan a nuestro psiquismo y la salud física impacta directamente en la salud psíquica. Nosotros te asesoramos para que tu nutrición sea correcta.

Una buena función intestinal y hepática son importantes para mejorar nuestro estado de ánimo. Se ha demostrado que el ejercicio realizado regularmente, reduce la ansiedad. Recuerda la máxima “Mens sana in córpore sano”. El cuerpo es nuestra casa y hay que cuidarla. La técnica de coherencia cardiaca te ayudará a aprender a relajarte. La nutrición ortomolecular (suplementación nutricional) con ácidos grasos omega 3 (por ejemplo los DHA que tanto necesitan nuestro cerebro), la fosfatidiletanolamina/ fosfatidilserina, los complejos con vitamina B, o por ejemplo la adecuada prescripción de GABA (un neurotransmisor “sosegador o tranquilizador”), facilitan que nuestro cerebro “se alimente correctamente”.
Pero el centro de la cuestión, está en tratar el conflicto psíquico que produce la ansiedad y no solamente en aplacar los síntomas que este conflicto produce: el apoyo del área de salud mental de nuestro equipo a través del psicoanálisis le ayudara a tolerar la incertidumbre. Una de las claves: no se puede controlar todo, y es más, las cosas salen mucho mejor cuando no queremos controlarlas, cuando nos dejamos llevar.

Nos ponemos ansiosos cuando no podemos ponerle palabras a las sensaciones que sentimos, la escucha atenta de un profesional adecuadamente formado, nos ayuda a aprender a hablar de nuestros conflictos, en lugar de sufrirlos en el cuerpo en forma de palpitaciones, ahogos, presión en el pecho, diarreas o vértigos. En la ansiedad hay una tendencia a preocuparse excesivamente por las cosas. Si te ocupas de tu salud, dejarás de preocuparte. Por eso, en CMI, te ayudamos a ocuparte activamente de tu salud, afrontando tu problemática de una manera global bajo los principios de la medicina integrativa: cuerpo, mente, espíritu.

El apoyo del área de salud mental de nuestro equipo a través del psicoanálisis le ayudara a tolerar la incertidumbre.  En los trastornos de ansiedad o angustia son beneficiosos la nutrición y alimentación correcta y el ejercicio físico adecuado




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