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GOTA E HIPERURICEMIA

La gota es una enfermedad metabólica que afecta a diversos órganos y tejidos. Normalmente los pacientes que padecen gota lo asocian con afectación articular, dolor e inflamación de una o varias articulaciones (es clásico la afectación de pequeñas articulaciones del pie), pero al estar relacionada con la hiperuricemia (el aumento del nivel de ácido úrico en sangre) pueden afectarse los riñones y el sistema cardiovascular. 

La gota es consecuencia de una hiperuricemia (cifras elevadas de ácido úrico). Es una enfermedad que afecta más a varones que mujeres y que a ellas le ocurre casi sólo tras la menopausia. Los dolores articulares son consecuencia de los depósitos de cristales de urato monosódico en el interior de las articulaciones, creando cristales que generan inflamación y un dolor intenso en muchos casos. Las articulaciones que tienen sobrecarga son más propensas (por eso el pie). Estas “crisis” pueden ceder de forma espontánea o con medicación, reduciendo la inflamación y el dolor, pero el objetivo siempre debe ser tener niveles de ácido úrico en condiciones normales, porque se puede afirmar que sin hiperuricemia no hay gota. Y este debe ser el objetivo de terapia. Normalmente si no se ponen medidas el problemas irá evolucionando hasta un cuadro crónico, ampliado a lesiones dermatológicas y periarticulares (los denominados tofos-depósitos de cristales permanentes), afectación renal (piedras-litiasis renal o perdida de la función renal: insuficiencia renal).

Hoy la frecuencia de la gota aumenta. Las causas genéticas son raras y es el modo de vida: sedentarismo, obesidad, mala alimentación con excesos en determinados alimentos los que provocan el cuadro. La hiperuricemia forma parte de un cuadro más amplio denominado "Síndrome Metabólico", donde hay riesgo cardiovascular asociado. 

Los seres humanos a diferencia de otros mamíferos eliminamos mal los desechos de las purinas. El ácido úrico es un desecho derivado de estos productos. Debe ser eliminado por el riñón y su excreción no es sencilla. La gran mayoría de las veces es esta mala excreción de ácido úrico (aclaramiento) por el riñón la que provoca elevaciones en sangre. Si encima se le ayuda con un exceso de aporta por mala alimentación y con excesos el problema está servido. De hecho hay fármacos que inducen hiperuricemia como la aspirina, ciertos diuréticos o la cilosporina A…). Sus médicos deben tenerlo en cuenta. Muchas veces la hiperuricemia va asociada a otras enfermedades y debe ser evaluada: hipotiroidismo, hiperparatiroidismo o intoxicación por plomo. Y sobre todo síndrome metabólico. Hay asociaciones peligrosas entre hiperuricemia, obesidad, hipercolesterolemia, hipertensión arterial ...    

    
                               
  Expresiones Clínicas de la Hiperuricemia     

 
   • Gota Tofácea: Lesión subcutánea y periarticular, depósitos de uratos   
   • Artritis gotosa: Inflamación y dolores de articulaciones  
   • Nefropatía úrica: Pérdida de la función renal  
   • Litiasis renal: Cálculos, arenilla, piedra en vías urinarias  
   • Asociaciones múltiples: hipertensión, riesgo cardiovascular    

¿Qué ofrece diferente la Medicina Integrativa en la gota?


La Medicina Integrativa (MI) como modelo integral de diagnóstico y tratamiento busca utilizar los métodos menos agresivos y con menos efectos secundarios. Actualmente la medicina utiliza fármacos eficaces en el control de crisis y en la prevención pero muchos pacientes presentan efectos secundarios. 
Para la MI los programas de actuación se orientan  a: un control nutricional adecuado, con programas de nutrición antiinflamatoria, reduciendo con la dieta los niveles de ácido úrico y la inflamación asociada. Esto por sí sólo es ya de una amplia eficacia. En segundo lugar se conoce el papel terapéutico de dosis adecuadas de vitamina C en la prevención y tratamiento junto a otros antioxidantes como los polifenoles y los bioflavonoides. Los derivados de plantas como quercitina y bromelaina también tienen un papel. Al igual que dosis correctas de diversos omega 3.
Es posible prevenir y tratar en un gran porcentaje de personas la hipeuricemia y sus consecuencias metabólicas con métodos sencillos y naturales. En otras es posible reducir dosis de medicamentos y número de ellos. Y sólo un pequeño porcentaje necesitará de los protocolos ortodoxos y ampliados. Para la MI todo puede ser utilizado si es racional, progresivo y pensando siempre en la seguridad del paciente.

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