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La enfermedad celíaca (EC) es una enteropatía auto-inmune que aparece como respuesta a la ingesta de gluten en sujetos genéticamente predispuesto. Su prevalencia media a nivel mundial se sitúa alrededor del 1% habiéndose producido un aumento notable en las últimas décadas. A ello ha contribuido el mayor conocimiento de la enfermedad, no solo en la población infantil, sino también en el adulto. La celiaquía, se consideraba históricamente como una enfermedad de la infancia, sin embargo, hoy sabemos que existe una gran prevalencia entre la población adulta.

La enfermedad celiaca es una enfermedad infraestimada e infradiagnosticada en la población adulta. Se estima que solo se diagnostican un 10% de los casos. El empleo de los anticuerpos antitransflutaminasa y antiendomisio y la endoscopia digestiva con toma de biopsia son elementos clave para su diagnóstico. Su naturaleza sistémica y autoinmune hace que tenga una sintomatologia muy diversa y que esté relacionada con multitud de enfermedades. Será importante que estás se conozcan para poder diagnosticar la enfermedad de manera rápida y eficaz.

La EC está asociada a distintas patologías endocrinas u otros signos como Diabetes mellitus tipo 1 (DM1), la enfermedad tiroidea auto-inmune, la Enfermedad de Addison, la osteoporosis, hipovitaminosis D, anemia ferropénica, dermatitis herpetiforme, ataxia, polineuropatía sensitiva periférica, migrañas o alteración de las pruebas de función hepática. Estas formas clínicas no clásicas y silentes son cada día más frecuentes y en multitud de casos son pasadas por alto, pues la ausencia de clínica digestiva conlleva una menor atención al posible diagnóstico.

En el adulto uno de los hallazgos más frecuente es la presencia de una anemia ferropénica refractaria al tratamiento sustitutivo con hierro oral. En la mujer también es frecuente la infertilidad, el retraso del desarrollo del feto, los abortos de repetición o las alteraciones menstruales. hasta en un 20% de los casos la celiaquía se asocia a enfermedades auto-inmunes, ya que varias de ellas comparten los mismo haplotipos del sistema HLA que la EC y así, es frecuente encontrar alteraciones tiroideas asociadas con anticuerpos anti-tiroideos positivos, diabetes mellitus tipo I,cirrosis biliar primaria con anticuerpos anti-mitocondriales y hepatitis auto-inmune tipo I.


El único tratamiento aceptado hasta el momento es la exclusión dietética de todos los cereales con gluten (trigo, centeno, avena, espelta, kamut, cebada). Existen estudios en los que se comprueba que la avena es bien tolerada por personas con celiaquía, no obstante no se suele recomendar su consumo, debido a que la mayoría de la avena comercializada puede estar contamina con gluten de otros cereales. Es importante estudiar los posibles déficit nutricionales y en caso de que sea necesario,  realizar el tratamiento ortomolecular adecuado para evitar carencias nutricionales. También será importante estudiar la densidad ósea, para comprobar que no hay osteopenia u osteoporosis. El tratamiento nutricional puede resultar complicado y difícil de seguir inicialmente, por ello es fundamental tener un buen asesoramiento dietético. La simple contaminación por gluten de un alimento puede resultar nefasta para el celíaco, por ello las normas higiénicas y dietéticas serán de gran importancia. 

En la actualidad existen multitud de alternativas dietéticas para personas con celiaquía. El problema suele ser su precio elevado y su difícil accesibilidad en muchas ocasiones. Además de tener un asesoramiento dietético adecuado, será importante tratar al paciente desde la medicina integrativa. Para realizar un tratamiento global completo debemos acompañar al tratamiento nutricional libre de gluten con una serie de medidas para mejorar la función intestinal, el sistema inmunológico y los desequilibrios metabólicos. 

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